Efímeros pasajeros.

 Nunca olvides el pasado, porque el pasado es parte de ti, parte de lo que eres.

Efímeros pasajeros

     Todo es efímero, todos somos efímeros, sólo somos pasajeros que van a una estación y a otra, que caminan por una ciudad y por otra, que pasan por la vida de otros pasajeros, pasan y ya está. Sólo somos efímeros viajeros que deambulan por vidas ajenas, en algunas ocasiones permaneciendo algún tiempo, y en otras, solamente caminado por delante, sin pararse. De una manera u otra sin poder remediar la partida cuando llega el momento, a veces sin que hayas notado cambio alguno en ti por su estancia en tu vida, y otras veces notando tanto ese cambio que cuando parten, algo en tu pecho, en tu corazón se desgarra y no puedes saber si esa herida sanará algún día o simplemente será tapada por una fina capa de olvido, que en ocasiones se abrirá a las puertas del recuerdo y el dolor del ayer volverá a emerger, ahora con más fuerza.

     Piensa, ahora piensa un momento en todos aquellos que conociste años atrás, ¿cuántos siguen a tu lado?, ¿notaste su partida? Dime, ¿notaste cambio en ti por su estancia?

     Es triste pensar que tu pasado acaba siendo irrelevante, sólo vives, pero no te planteas lo que ocurrió ayer, sólo sigues sin ni si quiera preguntarte qué ha ocurrido en tu vida y quién ha pasado por ella, pero, los cambios están presentes y los causaron ellos, todos esos viajeros que ahora los tienes en mente.

     Mi herida, tapada por olvido, ahora se abre, y el dolor, ese dolor que ya no sé callar, ese dolor que está gritando, que me encoge el pecho y me hace sentir como si algo, el recuerdo quizás, agarrase y apretase mi corazón, y llegase a pararlo casi por completo provocando con ello una sensación de ahogo, de sentir que mis pulmones no son capaces de coger todo el aire que debieran, y las imágenes, los sonidos, los olores, el tacto…, el recuerdo en definitiva pasan por mi mente como si de un tren se tratase.

     Y, aunque luché con el tiempo para impedir que pasara, por desgracia o por suerte venció él, y ahora transcurre tan alegre viéndome sufrir con mi recuerdo pasado, y sonríe pues sabe que llegado el momento tendré nuevos recuerdos y quizás, sólo quizás entonces consiga recordar estos con una leve mueca de felicidad.

     Sigo pensando…, y caigo en que el mal de mi tristeza no es sólo el recuerdo, sino el saber que ya no volveré a verlos, a ellos, a todos los que me rodearon por un tiempo y nuestras vidas estuvieron unidas en aquel momento. Y, aunque es posible que después de meses o años nos volvamos a encontrar, tengo la certeza de que ya no volverá a ser lo mismo. Dime, ¿es mejor que la gente del pasado permanezca allí como si de leyendas de tu vida se tratasen? Dime, ¿cambiaste tanto, cambiaron tanto que por eso ya nada será igual? Dime, ¿merece la pena intentar invocar el ayer? Dime…

     Cuando el pasado sólo sea recuerdo, cuando la gente y las anécdotas queden en la memoria, cuando al recordar corra una lágrima por tu mejilla o tu boca dibuje una leve sonrisa piensa que sigues viajando efímero pasajero y que los recuerdos se tendrán que mezclar más y siente que siempre será así, que en tu mente sólo habrá recuerdo de lo ya vivido, y por eso: ¡vive!, vive intensamente para que al echar la vista atrás puedas sentirte satisfecho de haber sido feliz. Y por eso, no tengas miedo de conocer, de vivir , de reír, de hacer locuras, porque eso es lo que siempre irá contigo, en tu mente, en tu memoria, en tu recuerdo.

 

     Dedicado a todos aquellos que forman mi recuerdo, a todos los efímeros viajeros que pasaron por mi vida y a los que les doy las gracias por haberlo hecho y haberme ayudado a convertirme en quien soy. Por supuesto, a todos los que en un futuro también viajarán por mi vida. Y por último, como no, a todos aquellos que son capaces de recordar su pasado y romper la capa de olvido por un momento, por favor, no os dejéis invadir por la tristeza, sino por la felicidad de haber vivido todo eso, todo el pasado. Al resto, os recomiendo que de vez en cuando lo intentéis, porque aunque no se puede vivir del recuerdo tampoco es bueno taparlo con una gruesa capa, ya que somos fruto de nuestras experiencias pasadas, y no hay que olvidar ni nuestras raíces, ni nuestra evolución.

 

     …y tú, leyéndome ya te has hecho pasajero de mi vida. Por eso,  tú escribes mis letras.

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