Peso irracional

F = m · g

(siendo F el peso, m la masa y g la fuerza de la gravedad)

     La fuerza de la gravedad siempre es la misma, por lo que el peso de algo depende únicamente de su masa. O sea que, partiendo de que dos objetos tienen la misma densidad si uno es más grande y está en mayor número, debería pesar más. Racional, lógico, veraz.

     Pero no siempre puedes usar balanzas, pues no hay nada racional en los sentimientos, y llega un punto en el que lo malo, aunque en menor número y con menor masa pesa más.

     Es tan ilógico como irracional, el momento, ese maldito momento en el que comprendes que todo lo bueno tiene menos importancia que el daño.

     Lo siento mi vida, pero yo he llegado ahí. No me preguntes qué ha cambiado, ni por qué ahora, no preguntes por qué mi mundo se hizo tormentoso con la última desilusión, ni por qué fue una desilusión si es el pan mío de cada día. No me preguntes porque no lo sé.

     Balanzas, con eso me he movido contigo. La felicidad que me dabas compensaba el dolor y la necesidad. Era más grande y había más, por lo que pesaba más, o eso creía, pero quizá sólo era irracionalidad, ilusión por seguir intentándolo, ilusión porque saliese bien lo que nunca saldría si quiera.

     No te equivoques, no lo dudes. Te amo y me haces bien, no lo olvides. Mas ya hay algo que turbia todo lo bueno y lo comprendí el momento en el que todo un fin de semana de felicidad y alegría se desvaneció en el segundo que sentí que no te importaba. Esos dos días dejaron de existir, se fueron de mi mente y ya ni los recuerdo, porque en mi cabeza sólo estás tú y tu dolor. Un segundo, lo juro, no necesité más de un  segundo para que la vida no me importara nada, porque no la había pasado contigo.

     Quizá sea este mi destino, quizá nunca pueda amar y ser amada, quizá nunca pueda ser feliz. Eso cada vez lo asumo más, por eso creo que ya está bien de intentar encontrar la felicidad que da el amor y sólo buscar una estabilidad, ni felicidad, ni dolor. Sé que suena triste, pero cada día comprendo más que hay gente que no puede optar a la curva en su boca cuando ve a quien ama y por eso yo desisto, de ti y de todo lo que sé que me hará daño cuando comprenda que soy y seré, siempre infeliz y nunca amada.

Tú escribes mis letras.

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