La comodidad no es felicidad

     Ayer me dijiste que me amabas, hoy que no puedes seguir conmigo. 24 horas llevo pensando, 1440 minutos intentando comprender qué ha ocurrido y 86400 segundo intentando descubrir qué ha cambiado, en qué he cambiado, en qué has cambiado.

     Te lo advertí:

     – No va a ser fácil, no sé si podré cambiar.

     Pero tú lo tenías claro, “tenías”, en pasado:

     – Lo sé y no quiero que cambies, te conozco y ya te amo.

     Pasado, bendito ayer de felicidad plena. Te escogí siempre a ti, te escogí antes que a mi trabajo, te antepuse a ti antes que al resto. Conocías mi pasado, conocías mi presente, mi forma de ser y de pensar. Sabías lo que sufriría si esto acababa mal. Y no creas que te culpo por comenzar, pues yo busqué el principio, yo te busqué. Tampoco te culpo por romper, ¡joder!, hasta yo misma rompería conmigo. No te culpo de nada, pero de todo. Me conocías bien y sabías lo difícil que sería, pero me dijiste que teníamos que intentarlo y que me amabas.

     ¿Qué ha cambiado? Me he esforzado, he querido preocuparme por ti, por tus problemas, he intentado ayudar, lo sabes, a mi modo, el que tú ya conocías. He querido ser mejor, por ti, para ti. Te he amado y te amo, y ahora sólo me queda este dolor que no se cura con nada, sólo me queda el sentimiento de que no soy suficiente para quien amo.

     Te juro que lo intenté, lo juro. Por favor, no me importa rogarte, no me importa ni mi dignidad pues sé que mi vida se acabó, y no porque no estés en ella, sino porque volverá a ser como antes.

     Me amas, lo sé. Me sigues amando, no lo niegues, es absurdo que lo hagas, sé tan bien como tú lo que sientes.

     Dime, ¿qué ha cambiado? O, ¿es qué no ha cambiado nada? Es eso, ¿verdad? No ha cambiado nada, sigo siendo como ayer, y tú también, lo nuestro no ha variado ni un ápice. Pero tú te has rendido, has decidido que ya no quieres dificultades, me dijiste que sabías que no sería fácil, ¡joder! ¿Por qué te rindes? No puedes rendirte, me amas, me prometiste intentarlo, no puedes escoger la comodidad al amor, el amor no es cómodo pero es felicidad, y la felicidad no es cómoda. No me hagas esto, no te hagas esto. Prometo hacerlo más sencillo, quiero cambiar por ti, para ti. No nos produzcas el mayor daño de nuestras vidas sólo por comodidad.

     Te amo, te amé ayer, te amaré mañana, y por mucho que intentes luchar contra ello tú también me amarás siempre.

Tú escribes mis letras.

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